El peligro de lo familiar
Estadísticas demuestran que más del 70% de los accidentes de tránsito ocurren cerca de la casa del accidentado. De hecho más del 50% ocurren a menos de dos kilómetros de su hogar. Tiene sentido: Es cuando nos sentimos más cómodos que no prestamos tanta atención. Cuando creemos que sabemos perfectamente qué esperar.
Y es por eso que nos vemos totalmente sorprendidos cuando otro nos supera de pronto en algo que dominamos a la perfección. En la zona de confort es donde somos más vulnerables.
El peligro de dejar de preocuparse
Según estudios recientes muchas personas que cambiaron sus focos tradicionales por ahorradores consumen la misma cantidad de electricidad que antes. ¿Cómo es eso? Pues porque como tienen en la cabeza la idea de que son ahorradores ya no se preocupan de apagarlos como lo hacían antes con los otros.
Algo similar sucede con los autos híbridos, los dueños muchas veces consumen la misma cantidad de gasolina pues, con la idea de que es un auto muy ahorrador, dejan de lado las costumbres que tenían antes para ahorrar en sus antiguos autos.
Una historia personal
Yo no voy a la playa casi nunca, no me gusta. En promedio paso dos o tres días en la playa cada verano. Y esos días uso bloqueador solar del máximo grado disponible, además de pasar la mayor cantidad del tiempo posible bajo sombra.
Comprenderán entonces mi sorpresa cuando hace seis meses un dermatólogo me dijo que tenía que operarme de una lesión a la piel causada por mucho sol. ¿Cómo es posible?, dije yo. Si yo nunca voy a la playa, no es justo, cómo pasó eso.
La explicación del doctor fue muy sencilla: Estimado JL, el sol de la playa es el mismo sol de tu casa, sólo hay un Sol.
En efecto fui victima de exceso de confianza. Como no estaba haciendo actividades con riesgo de insolación, según yo, no tomé las precauciones adecuadas. Mis amigos que pasaban todo el verano en la playa se protegían todos los días… yo nunca iba con ellos pero pasaba el verano caminando por la ciudad son ningún tipo de protección, justamente porque no estaba en la playa. Ellos estaban recibiendo menos radiación que yo.
Conclusión
Nuestra mente trabaja de una manera muy especial. Nos cuesta mucho evaluar riesgos con su verdadera magnitud. Todo lo que es familiar nos parece menos riesgoso y más fácil que lo que clasificamos como diferente, cuando no necesariamente lo es.
Vale la pena hacer un “reality check” de rato en rato…




