De niño mis mascotas siempre fueron perros. Uno de los más queridos fue un perrito chusquito pero elegante que tuvimos en los años que nos tocó vivir en Arequipa. Y lo recuerdo con mucho cariño por algo especial, les cuento.
Cuando llegó el momento de regresar a Lima, la familia decidió que era mejor dejarlo con un tío en Arequipa. Lo subieron a una camioneta y se lo llevaron a 150km de distancia mientras miraba por la ventana sin entender qué pasaba. Pero esa noche, el tío llamó a decirnos que se había escapado, que saltó de la camioneta apenas se abrió la puerta y que se fue corriendo y no lo vieron más. Siete días después estaba en nuestra puerta, sucio y cansado pero feliz.
En contraste a la historia anterior, regresando a Lima descubrí que mis vecinos también tenían mascotas, unos loros que saltaban de rama en rama en su jardín. Pregunté por qué sólo saltaban y me respondieron que les habían recortado las alas para que no se escapen.
A los 10 años decidí entonces algo que hasta ahora considero válido: Un animal no es una mascota si tienes que atraparlo para que no te deje. Eso es un acto de egoísmo, una cárcel, no una relación hombre-mascota. Tu mascota se queda contigo porque te quiere.
Dejemos las mascotas de lado. ¿Qué hay con las relaciones entre personas? Seguro han escuchado la frase que pongo a continuación:
If you love someone, set them free. If they come back they’re yours; if they don’t they never were.
La experiencia me ha enseñado que esto es verdad. Una relación (de amistad, pareja, etc.) no puede estar basada en restricciones artificiales a la libertad, sino justamente en la decisión voluntaria de compartir.
Y para no alargar ya tanto el post, pasemos al mundo de los negocios y la noticia que hizo que recuerde todas estas cosas: Un escándalo en Silicon Valley debido a que empresas de tecnología tenían acuerdos para no contratar empleados que quisieran moverse de una a otra.
Al margen de si esto es legal o no en ciertos países, a mí me parece una práctica muy mala. Las empresas deben retener empleados en base a beneficios, una visión común, la oportunidad de contribuír con algo importante desde las diversas disciplinas de una organización… No cortándole las alas a sus empleados.
Revisemos las páginas de reclutamiento de Apple, Google e Intel, algunas de las empresas mencionadas en la noticia. ¿Muy bonitas, no? Todas comparten el mensaje del potencial de desarrollo, la oportunidad de formar parte de algo grande, las oportunidades para contribuír.
En ningún lado veo el mensaje de “Ah, por si acaso, si luego de un tiempo nuestra visión ya no te gusta o encuentras una mejor oportunidad, ni lo sueñes. Entre caballeros no nos prestamos recursos”.

La historia es irónica. Y en el mercado de la tecnología lo es mucho más.
El día de ayer fue publicada la