La noticia salió hace ya tiempo pero ahora que Netflix está disponible en Perú vale la pena retomarla: La serie americana House of Cards, basada en un éxito de la BBC del mismo nombre, será la primera producción original para Netflix.
Ojo, no es cualquier cosa la serie, Kevin Spacey y Robin Wright son los protagonistas y David Fincher el productor (además de director del primer capítulo). Estamos hablando de calidad.
Hace no mucho HBO revolucionó la manera tradicional en la que una producción llegaba al público con su serie original Oz y este sistema nos trajo maravillas como The Sopranos, True Blood y Game of Thrones. Los productores ya no necesitaban vender sus series a un canal de señal abierta, los canales de cable tenían el poder suficiente.
Y ahora la historia se repite en la Internet.
¿Y qué tiene que ver esto con el fin de la piratería? Pues como saben, yo creo que gran parte de la piratería se debe a una falla de mercado y que son las absurdas restricciones que las empresas de contenido establecen las que generan la mayor parte de este problema.
Veamos el caso Netflix: Por un poco menos de S/.20.00 mensuales tengo acceso a decenas de capítulos de Duck Tales y Sonic para mis hijos, por citar sólo un ejemplo. Es decir, por el costo de 4 películas pirata en Polvos Rosados puedo ver el equivalente a 40. El incentivo para piratear desaparece incluso económicamente.
Y eso no es todo, Netflix es más cómodo que salir a comprar piratería. Además soluciona otro tema: Puedo ver lo que quiero en el momento que quiero, sin estar sujeto a un horario de programación. Y lo puedo ver en otros dispositivos que no tienen que ser una TV.
Una vez más la Internet, la gran homogenizadora de la distribución, cambia las reglas. ¿Ustedes creen que alguien va a piratear House of Cards por S/.20.00 la temporada si por el mismo precio obtienen eso, sumado a cientos de series y películas más, sin salir de casa?
En estos momentos Netflix en Perú aun está limitado por las restricciones de distribución que impiden que la oferta peruana sea similar a la americana, por lo que Cuevana tiene las series antes que ellos. Esto no es culpa de Netflix, es culpa de los dinosaurios que no entienden el nuevo modelo. Les aseguro que Cuevana no sería rentable para sus filibusteros dueños si a Netflix no le impusieran estas restricciones. Está en manos de las grandes casas de contenido solucionar su problema de piratería.
El futuro es la distribución online, tanto de música como series, películas y hasta software. Los medios físicos como BluRay murieron antes de nacer. Sólo falta un empujoncito…