JL Revilla
Cuando las políticas solo molestan a los buenos

Digamos que eres un maloso, de esos bien malos tipo Al Capone, te has hecho rico vendiendo sustancias ilícitas en tu ciudad. La ley de tu país dice que está prohibido tener armas de fuego. Obviamente tienes armas de fuego, después de todo eres un delincuente, eso es lo que haces. Más bien esa ley te facilita las cosas pues sabes que tus víctimas, que no son delincuentes, no las tendrán.

Los malosos rompen la ley. Y siempre tienen forma de conseguir aquello que es ilegal. Ese es su mundo.

Es por eso que las leyes que prohiben la exportación de sistemas criptográficos, por ejemplo, son una burla. Dicen que es para evitar que los malosos los usen. Pues adivinen, los malosos los usan igual. Sólo las personas que quieren usar esta tecnología para fines legítimos tiene problemas.

Lo mismo pasa con los controles de copias para software, canciones o películas. Dongles, Product Keys, encriptaciones, validaciones online, limitaciones de uso compartido… Todas estas cosas no hacen más que frustrar al usuario común, al honesto que quiere hacer con ese contenido algo válido o razonable. Los piratas y los delincuentes no pierden más de dos minutos en superar este obstáculo y no tienen reparo en violar los acuerdos de uso. Estos sistemas no tienen razón de ser.

Es imposible evitar que el contenido digital sea copiado. Imposible. En lugar de invertir tanto dinero en investigación de nuevas formas inútiles de proteger sus propiedades intelectuales sería mejor que las empresas usen el dinero en generar valor agregado sobre esas propiedades que lleve a todos sus usuarios a comprar el original.

Blizzard es una empresa que domina bien esto. World of Warcraft y ahora StarCraft 2 tienen a miles de ex-piratas pagando precio full de retail para poder gozar de la experiencia online. Que otras empresas tomen nota,

Blog comments powered by Disqus