Los que somos muy antiguos sabemos que la frase gringa “jumping the shark” se refiere a un capítulo de Días Felices en el que uno de los protagonistas salta sobre un tiburón en el agua para ver si los ratings vuelven a subir. En efecto, marca el momento en el que una serie favorita empieza su caída en picada entre eventos poco creíbles y hasta ridículos. Se dice que la frase ahora debe ser reemplazada por “nuking the fridge” (detonar una bomba nuclear en el refrigerador) en alusión a la olvidable Indiana Jones y las Calaveras de Cristal.
Algo que tiene mucho éxito puede ser malogrado de un momento a otro por malas decisiones. La HP 49GX fue la calculadora que marcó el fin de una dinastía pues a alguien se le ocurrió que debía ser fácil de usar y parecerse a una Casio. Winamp 3 fue tan malo que la gente volvió a usar el 2 y luego todo fue de bajada. Muchas personas no han migrado a la última versión de Live Messenger porque es demasiado diferente.
Pero no sólo se puede malograr algo de una versión a otra. También es posible hacer “mejoras incrementales” que poco a poco terminen en algo horrible. Vamos a llamar a este fenómeno el “Síndrome George Lucas”.
En efecto, poco a poco, uno por uno, se van cambiando detalles para “lograr la visión inicial” y de pronto tenemos a Greedo disparando primero, Jar Jar Binks saltando y la teoría de los midi-chlorians.
Lean este post de Tim O’Reilly sobre Mac OS X Lion. Me parece que es el mismo caso que Star Wars. Tienes un producto que muchos llamaban perfecto y lo vas mejorando y mejorando hasta un punto en que perdió todo aquello que lo hacía especial en el inicio.
El mensaje de este post es: Si funciona, no lo arregles. Claro, en una industria en que los cambios incrementales son la forma de trabajar y las verdaderas revoluciones son extrañas, esto es muy dificil…