JL Revilla
La falacia de los topes de descarga

En los últimos posts he mencionado las movidas que están haciendo Microsoft, Google y Apple para dominar la “sala de estar” (Living Room) con Xbox + Kinect, Google TV y el rumoreado Apple TV + Siri. Pero todas estas empresas, al margen de competir entre sí, tienen un competidor común: Los operadores.

En efecto, los operadores de internet son los que pueden meter cabe a este futuro en un afán por proteger sus negocios de TV por Cable y para no convertirse simplemente en proveedores de infraestructura una vez que los contenidos ya no sean “canales” de cable sino aplicaciones sobre IP. Bajo la falsa premisa de proteger el ancho de banda de la gran mayoría de usuarios y brindar un mejor servicio, buscan establecer límites de descarga en sus contratos. De hecho, el año pasado ya Movistar intentó hacerlo en Perú y afortunadamente Opsitel no lo permitió.

Estudios demuestran que no existe un relación entre topes de consumo y ancho de banda. Y tiene lógica. El que te deja un momento sin agua fría en plena ducha no es el caño que gotea las 24 horas del día sino el tanque del inodoro que se llena en unos segundos porque alguien jaló la palanca. Uno puede atorar el ancho de banda de todos los usuarios durante las horas más críticas del día sin llegar nunca al límite de descarga, mientras que otras personas pueden llegar al límite sin darse cuenta al tener descargas prendidas todo el tiempo pero usando poco ancho de banda.

Los topes de descarga no sirven para ayudar a todos. Sirven solamente para proteger la TV por Cable frente a Netflix, Hulu, YouTube o ESPN en el Xbox. Son intentos de detener lo que debería ser inevitable pero que, lamentablemente, podría verse frustrado si no estamos atentos.

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