Las ideas para este post las tenía en la cabeza hace semanas, pero algo sucedió el día de hoy que me impulsó a escribirlo de una vez por todas.
Quise añadir una nota a Evernote en el celular y encontré la siguiente pantalla:
Es decir, la aplicación había pre-poblado el campo de título de la nota con aquello que pensaba que yo podía querer decir, en base a la información de un appointment en el calendario.
Mi primera reacción fue algo así como: “Un momento, ¿A Evernote que demonios le importa que sea hoy el cumpleaños de una amiga?”. Pero claro, la idea es que aparezcan cosas como “Note from Meeting with Customer” o algo así, que ya no es tan creepy sino muy útil. ¿O sí lo es?
Y es que estamos en un terreno delicado, el límite entre lo que está mal y lo que está bien, entre lo creepy y lo útil. El fino balance entre la privacidad y seguridad versus la conveniencia y facilidad. Porque es mejor que un servicio nos conozca bien pues obtendremos mucho más valor del mismo… ¿No es así? Es más conveniente tener servicios “gratuitos” de excelente calidad y que sólo nos piden sacrificar un poco de privacidad para conocernos mejor y entregarnos publicidad relevante que, al fin y al cabo, también es mejor. ¿No es cierto?
Este es un tema en el que es muy dificil definir el punto medio, es mucho más fácil exponer los extremos para ayudar a pensar.
En el extremo negativo tenemos una sociedad que ni el guionista de Gattaca pudo imaginar. Olviden el ADN señores, aquí la discriminación se da en base a lo que un algoritmo de Data Mining, luego de haber analizado los millones de puntos de información que generamos todos los días, ha decidido sobre nosotros.
El famoso Filter Bubble a su máxima expresión: Si eres un tipo de derecha pues las noticias y la publicidad que te sea mostrada tenderá a reforzar tu punto de vista, para que te sientas más cómodo, para que sea relevante. Vivirás en esta burbuja en la que todos piensan como tú y luego quedarás sorprendido cuando tu candidato no gane.
O peor aún: El algoritmo decidirá cómo tienes que pensar. Si has sido segmentado como un joven de un barrio pobre con pocos ingresos, la publicidad que recibas será orientada a carreras técnicas y no profesionales, pues eso hace más sentido para el algoritmo. Pero si sólo estás bombardeado con esa información, ¿no afectará eso tu decisión de seguir una carrera universitaria? En su peor expresión, al burbuja limita la exposición a ideas nuevas y refuerza las que tienes y las que debes tener como miembro de un segmento de mercado. Si todas las recomendaciones que ves al buscar algo son las de tus amigos, ¿no limita eso las posibilidades de descubrir algo nuevo?
No es un gobierno totalitario… Es peor…
¿Pero qué nos dicen los defensores del otro extremo? Pues nadie lo explica mejor que Jeff Jarvis en su libro “Public Parts”. Aquí pueden leer la introducción. La idea básica es que las ventajas de un mundo totalmente abierto y público superan ampliamente las desventajas.
En este enfoque, la honestidad es una consecuencia directa. Como en aquel libro de Sawyer, “Hominids”, en el que los crímenes ya no existían desde que la vida de todos era registrada permanentemente, lo que hacía imposible que un maloso se salga con la suya. Ser público de verdad ayuda a relacionarse como seres humanos y la tecnología es parte de este nuevo mundo.
Preocuparse mucho por la privacidad es dejar pasar las nuevas oportunidades. Además, valgan verdades, la privacidad no existe ya realmente, no nos engañemos. No sólo empresas de web sino bancos, aseguradoras, tiendas y hasta el gobierno tienen cantidades gigantes de información sobre nosotros. Hay que aceptarlo simplemente, el cambio a una sociedad totalmente abierta es inevitable.
Como les dije, es mucho más fácil exponer los dos extremos. Lo complicado es encontrar el balance adecuado…