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De regreso a lo básico

Uno se siente mal cuando trata de encontrarle algo positivo a la situación de pandemia global que estamos viviendo. Con tantas personas sufriendo en el mundo y economías colapsando, el decir “algo bueno de todo esto es que…” suena tan despistado y tonto como decir “lo positivo de la guerra fue que…”. Y sin embargo, justamente el poder valorar esas cosas que son positivas es posiblemente lo que más necesitamos.

No quiero hablar del futuro del trabajo post-covid, para eso mejor los remito a esta cadena de Twitter que tiene un súper buen análisis, basado en entrevistas a cientos de empresas, de lo que se puede esperar. Yo más bien quiero comentar algunos cambios personales que he logrado hacer, creo que para bien, ahora que no pierdo tres horas diarias de mi vida en el tráfico de la ciudad y que tengo un espacio fijo para trabajar.

Una de las primeras cosas ha sido el poder retomar un blog. Yo empecé con esto de los blogs muy temprano, cuando recién se ponían de moda, e incluso llegué a tener el dudoso honor de ser uno de los más leídos en país… pero luego no pude mantener el compromiso de mantenerlo al día. Esta nueva versión no tiene para nada la misma frecuencia, pero tiene algo súper valioso: Me obliga a articular ideas. Y es que luego de estar malacostumbrado al micro-blogging de las redes sociales por años, esto de tener que pensar en párrafos y arcos es refrescante.

Al mismo tiempo, ya como consumidor, he regresado a los RSS Feeds para mis noticias. Al igual que lo anterior, este método me obliga a consumir las cosas no como pastillas, sino masticando y digiriendo. Feedly tiene ahora todos los temas que me interesan y me puedo tomar el tiempo de leer un buen artículo con calma y no solo ver el título compartido en alguna red.

Y por supuesto, lo de arriba va de la mano con el ya no tener muchas de las redes. La única popular que mantengo es Twitter, pero me he dado el trabajo de dedicarle un par de horas a un proceso de curación de a quienes seguir, por lo que mi timeline hoy es totalmente diferente al anterior y, creo yo, mucho más útil y sin información falsa o poco interesante. Ya no soy víctima del dooomscrolling, no solo porque mis fuentes son mejores, sino porque en verdad dejo Twitter rápidamente para dedicarle más tiempo a los formatos de largo alcance.

En este punto de las redes sociales, les dejo este artículo que resume muy bien muchas de las mejoras que yo he experimentado al dejarlas: Towards a slower internet. Antes de repetirlas yo, mejor vayan a la fuente.

He empezado a leer libros nuevamente, es decir, en buen número. Me puse una meta de 18 libros para este año pero creo que la voy a superar sin problemas. Tengo una larga lista de libros pendientes y estoy avanzando a un buen ritmo. Y estoy sorprendido por la calidad de las obras que han salido en años recientes en ciencia ficción y fantasía, que no tienen nada que envidiarle a los grandes clásicos.

Por último, he regresado a tomar notas con lápiz y papel… bueno, con markers y journals. Siguiendo los tips de Tac Anderson en su Notebook Hacking, ahora estoy re-descubriendo el placer de tomar notas a mano y es increíble como mejora la productividad y la retención de las cosas. Creo que soy de los últimos en darse cuenta de esto, pero si de casualidad no lo han probado aún, se los recomiendo.

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